martes, 26 de abril de 2016

TRISTAM KNOPH: CRÓNICA DEL DOBLE OLÍMPICO TERRES DE L'EBRE (3000m – 90km -20km)


Sábado 23 de Abril, 
Día de Sant Jordi, después de pasar la mañana viendo las paraditas de libros y rosas, nos vamos hacia Sant Carles de la Rapita para recoger el dorsal. 

Al llegar, se confirman todos mis presagios… va a tocar sufrir mucho sobre la bici. Dan mucho viento para la carrera. Es aquí cuando empiezo a ponerme nervioso. Una vez recogido el dorsal y empezado a asimilar que tocara darle duro, nos vamos a cenar un buen plato de pasta no sea que me falten fuerzas (todo el peso perdido durante los entrenamientos, los he ganado esta semana cargando de hidratos hahahah). 

Una vez terminamos de cenar, nos vamos al hotel a dejarlo todo más o menos listo para que por la mañana, con los nervios pre-carrera, no me deje algo importante y la liemos. Booona niit! 

Domingo 24 de Abril, día “D”
5.30 de la mañana. Suena el despertador y en vez de tener los ojos como platos, lo paro y duermo 5 minutos más. Raro en mí, debería estar subiéndome por las paredes. Finalmente me levanto de la cama, me doy una ducha para despejar el coco, me enfundo el trimono y a desayunar. 

A las 7:15 llegamos a la zona de boxes donde intento dejarlo todo bien colocado para que luego en las transiciones no tenga que romperme mucho la cabeza en encontrar lo necesario. Un poco más tarde, ya con el neopreno puesto, me meto en el agua para calentar un poco. Aquí ya empiezan las primeras malas sensaciones. El chip, aun llevándolo bien atado, no para de moverse. Decido “esconderlo” debajo de neopreno para evitar que se mueva y/o perderlo.

A las 8, después de realizar un minuto de silencio por la muerte la semana pasada de un compañero triatleta del CN Banyoles, se da el pistoletazo de salida. Hay que correr/andar bastante antes de que el agua te cubra lo suficiente como para poder empezar a nadar. Una vez lo hago, mis malas sensaciones en el agua siguen. Debería ser mi sector favorito, y no lo estoy disfrutando nada. Veo que me está adelantando todo el mundo, cuando debería ser yo quien lo hiciera. Se me dijo que dosificara en el agua, pero más que dosificar (que no lo hago), estoy “sufriendo” por mantenerme a flote. No consigo encontrar un ritmo cómodo hasta los 2000m, donde ahora sí, empiezo a adelantar a gente, aunque ya muy lejos de salir de los primeros del agua. Al fin puedo poner el pie en el suelo y volver a andar/correr hasta llegar a la orilla. Y aquí viene mi otra gran sorpresa… justo ponerme en pie, los isquios de ambas piernas se me suben. No lo entiendo, yo no uso los pies para nadar, así que fatigados no deberían estar… Debe ser a causa de los nervios y la falta de hidratación previa a la carrera. Una vez en suelo firme, camino ya de boxes, Virginia me informa de que he salido entre los 60 primeros,  aunque yo entiendo que dice que soy de los 16 primeros (me da un subidón, resultará que no lo he hecho tan mal me digo). Neopreno fuera y a por la bici. Son 3 vueltas de 28km y un enlace de 3km (tanto de ida como de vuelta). 

Primeros 3km tranquilitos que me hacen pensar que a lo mejor lo del viento no era para tanto. Adelanto a un par de corredores (según mis cálculos me acercaba al top10, que iluso de mi hahaha), y al llegar a los arrozales… pam… en toda la frente. El viento soplaba con toda su fuerza y no solo eso, sino que las rachas (60km/h) de viento te mandaban para la cuneta. 

Aunque son los primeros compases y me siento con fuerza, sé que si todo el rato tiene que ser igual, me tocara dosificar mucho. Intento no subir mucho de pulsaciones y mantener una cadencia alta que no me sobrecargue mucho las piernas para poder luego correr en un mínimo de condiciones. Por fin!!!!  sobre el km 13 el viento sopla por la espalda, así que posición aerodinámica y a volaaaaaaaar! 
En cada vuelta, con el viento de cara y la fatiga, se iba haciendo más cuesta arriba, aunque a su vez, veía que los km iban pasando y no iba tan jodido como pensaba que terminaría. Una buena hidratación e ingesta de kcal en forma de geles o barritas fue fundamental. Los últimos 3km hacia la zona de transición el viento lo teníamos de espaldas, un pequeño alivio después de todo. 

Entrada a boxes y cambio rápido. Zapatillas de correr, gafas de sol y un gel. Todo listo para los próximos 20km. Los primeros km de carrera a pie me veía con mucha fuerza, e iba a un ritmo que en ese momento creía que podía mantener durante todo el segmento, pero que al final resulto ser mi perdición. De ir disfrutando del ambiente y la carrera a 4:30min/km, a maldecir en silencio. En el 10km tenía la sensación de que iba cargando una piedra de 50kg. Ni tan siquiera después de tomarme el gel había reacción. Mis piernas estaban bien (dentro de lo que cabe teniendo en cuenta el tute anterior), pero era mi cabeza la que me decía que no podía, que el IRONMAN de dentro de un mes me venía grande, que qué demonios hacia yo allí… por suerte, en cada giro me encontraba con Virginia que me animaba, me decía alguna chorrada o simplemente se ponía a mi lado para darme un empujón anímico. No podía fallarle ni a ella, ni a Alessia (la coach sufriendo con bronquitis desde casa), ni a todos los compañeros de club que preguntaban por mí. Eso tenía que remontarlo como fuera!!! Así pues, a falta de 4km, en el avituallamiento, me cogí un vasito de Coca-Cola, un trocito de plátano. Y como por arte de magia… las fuerzas mentales volvieron. Y de ir a un ritmo cochinero, e incluso llegar a andar en algún trozo del recorrido (no se me van a caer lo anillos por reconocerlo. Sí, ande, y que pasa?) pude volver a coger un “buen” ritmo de 5min/km y terminar con dignidad. 
Al final, a pesar del mal rato en el agua, el viento en la bici y la “pájara” en la carrera a pie, termine con un tiempo de 5h25min. 

Agradecer a todos los que habéis estado apoyándome en todo momento… familia, amigos y compañeros de club!! 

Nos vemos en el IRONCAT del 28 de Mayo!!! 

Salut i força!!!